Al preguntar, me dijeron que estos rostros son
obras de Antonio Díaz, un consagrado creador natural de la provincia de Sancti
Spíritus, pero curiosamente, cuando los miro, me recuerdan al poeta Nicolás
Guillén:
“Pasó una mulata de oro,
Y yo la miré al pasar: Moño de seda en la nuca,
Bata de cristal,
Niña de espalda reciente,
Tacón de reciente andar.”